Traducido del inglés · leer el original
Desde que era niño,
me fascinaban las letras,
las palabras,
la musicalidad del lenguaje.
Un día,
mirando por la ventanilla de un autobús,
creí ver llover letras.
Desde entonces, llueven letras dentro de mi cabeza.
También me obsesionaba la tinta, verter mi lluvia sobre el papel en blanco.
Quería ser escritor.
En secreto,
poeta.
La escritura era la base de mi vida (cursos de narrativa, estructura, storytelling y escritura creativa).
También toqué música durante 10 años.
El trombón.
Siempre oigo música en mi cabeza.
Pero cuando llegó el momento de elegir qué hacer con mi vida,
había algo evidente:
¿quién vive de la poesía?
También me intrigaban los ordenadores.
Mis padres me convencieron para estudiar Ingeniería Informática.
Aquel día llovían letras a cántaros.
Ingeniería Informática, ¿eh?
De repente,
había números flotando por todas partes.
Ya en mi primer año de carrera,
los unos y los ceros caían con tanta fuerza
que apenas podía ver las letras,
ni los demás números.
¿Puedes encontrar alguna?
Cuando quería concentrarme en programar,
no podía, porque llovían letras y tenía que escribir para quitármelas de la cabeza.
Soñaba con un paraguas rojo que me protegiera de las letras,
para poder meter los números en un cubo.
Sí. Creo que fue entonces cuando empecé a pensar en cubos.
Un cubo para las letras.
Un cubo para los números.
Y un cubo especial solo para los unos y los ceros.
El problema es que muchas veces se mezclaban.
Esa separación me permitió tener momentos de poesía.
En esos momentos llovían palabras y yo jugaba a atraparlas.
Los poemas no tenían sentido.
¡Pero era tan divertido atraparlas!
Otras veces programaba.
Las palabras caían de forma muy estructurada, en bloques.
Había consuelo en esa estructura.
En mi cabeza podía oír el clic de cada bloque al encajar con el siguiente.
Tardé muchos años en aprender a distinguir los cubos.
Había caos en mi cabeza,
y muchas veces era confuso,
pero aprendí a separarlos.
Y entonces, comencé a
ver la conexión entre todos ellos.
Vi en la lluvia cómo los números estaban conectados con las letras.
Era...
PRECIOSO.
Creo que fue porque un día,
durante una lluvia intensa de números,
vi la palabra...
POESÍA hecha de números.
¿Te lo puedes creer?
A veces bromeo conmigo mismo
y pienso que aquel día vi
POESÍA
Fue entonces cuando empecé a abrazarlo todo.
Las conexiones. La lluvia intensa.
Los números. Las letras.
Bienvenidos. Y tú. Y tú.
Había aprendido a apreciarlos.
Después estudié diseño de interacción y diseño de videojuegos en Suecia,
abrazando todos mis intereses.
El arte, los números y las letras:
por fin podía combinar todos mis intereses.
Después de algunos años trabajando en Suecia,
vi la oportunidad
de dedicarme a la INVESTIGACIÓN
y profundizar mucho más en mis intereses.
Ay, perdona. ¿Dónde están mis modales?
Me he dejado llevar.
Hola, me llamo
Álvaro Aranda Muñoz.
Y no suelo hablar mucho. Soy más bien introvertido.
Pero tengo tantos pensamientos palabras letras números en la cabeza…
Y este es mi portfolio, el lugar donde reúno mi CV y algunos de mis pensamientos y proyectos.
Encantado de conocerte.
¿Quieres saber más sobre lo que hago?
CV Trayectoria Pensamientos Contacto
Doctor en Innovación y Diseño · Ingeniero Informático · Futurista · Narrador · Diseñador de Interacción · Experiencia de Usuario